Hay cosas que piensas, pero no dices 

Aquí puedes dejar de morderte la lengua un rato.

Llevas todo el día comportándote.

Has contestado «sin problema» cuando había unos cuantos.

Has escuchado una explicación que podría haber durado veinte minutos menos.

Y has dejado pasar una oportunidad magnífica para hacer una broma porque, evidentemente, no era el momento.

Tienes bastante práctica.

Sabes cuándo toca ponerse serio. Cuándo conviene callar. Cuándo esa mirada de tu pareja significa: «Ni se te ocurra terminar la frase».

Pero después llega ese rato con tu gente.

Te sientas. Aflojas los hombros. Alguien pregunta qué tal la semana.

Y por fin puedes contarlo a tu manera.

Con tus palabras. Con esa ironía tuya. Con el comentario que llevabas toda la tarde guardándote.

Uno se ríe. Otro niega con la cabeza.

«Es que tienes unas cosas…».

Y qué a gusto se está ahí.

Con gente que conoce tu humor y entiende desde dónde lo dices.

Gente que sabe que detrás de esa frase con mala leche hay alguien que aparece cuando hace falta.

Que puedes quejarte de todo y seguir siendo el primero en ayudar.

Que te gusta meterte con tus amigos casi tanto como te gusta estar con ellos.

En Cervezología hay mucho de esa complicidad.

De las bromas que se entienden con una mirada. De las conversaciones sin ceremonia. De poder reírte también de ti cuando te toca recibir.

Por eso hacemos camisetas que dicen cosas.

Algunas te harán pensar en un amigo. Otras te sonarán sospechosamente a lo que acabas de comentar esta mañana.

Y quizá encuentres una que te ahorre hasta la presentación.

Te la pones. Alguien la lee. Sonríe.

Tú levantas las cejas como diciendo: «Bueno, alguien tenía que decirlo».

No hace falta gustarle a todo el mundo para estar a gusto contigo mismo.

A veces basta con encontrar a los que se ríen con las mismas cosas y sentarte cerca.

Busca esa frase que llevas tiempo pensando. Vamos a dejar que hable tu camiseta.